martes, 13 de diciembre de 2011

Nueva puñalada contra la familia cubana se fragua en el Congreso de Estados Unidos


Nuevamente la turba parlamentaria cubanoamericana en el Congreso norteamericano se alista a dar una nueva puñalada por la espalda a los tenues esfuerzos realizados por los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en pos de distender las frías relaciones entre ambos países, rotas hace más de medio siglo.
La propuesta de ley, que pretende reinstaurar las draconianas restricciones a los viajes y remesas a Cuba por parte de emigrados cubanos, impuestas por el expresidente George W. Bush, pide que se restringa a un solo viaje cada tres años por razones de "reunificación familiar", un límite de 1,200 dólares a las remesas por año y una definición más estricta de "familia", lo que reduciría nuevamente las opciones de ayudas económicas entre las familias de uno y otro lado del Estrecho de la Florida.
Presentada el pasado julio por el congresista Mario Díaz-Balart, republicano por la Florida, la propuesta está contenida dentro del importante paquete que constituye el Proyecto de Ley Presupuestaria para el 2012 y que debe ser aprobado antes del 16 de diciembre.
Aunque el presidente norteamericano Barack Obama ya amenazó con vetar el proyecto de ley si persisten en mantener la propuesta anticubana de Díaz-Balart, muchos observadores ven casi imposible que se produzca el veto presidencial, por la sensibilidad de la Ley de Presupuesto, en medio de la crisis que embarga a la nación norteña.
La maniobra fue muy pensada, como un burdo chantaje político de los que no descansan por ver a Cuba y su pueblo de rodillas. Y lo peor es que el empecinamiento de Díaz Balart, junto a su par floridano David Rivera y la también republicana Ileana Ros-Lethinen, desconocen que un reciente informe presentado en Washington acerca de relaciones migratorias entre Cuba y su diáspora, afirmó que el 61 % de la emigración cubana radicada en Miami rechaza la aplicación de nuevas medidas restrictivas a los viajes a Cuba.
Las cifras están reflejadas en un informe titulado “La diáspora cubana en el siglo XXI”, presentado en Washington el viernes 7 de octubre, e incluye el análisis de las mejores prácticas en materia de políticas migratorias y relaciones con las respectivas diásporas de varios países del entorno cubano.
Otras cifradas dadas a conocer en el informe, reconocen que el rechazo a regresar a las medidas restrictivas impuestas en 2004 por el gobierno republicano de George W. Bush es mucho mayor entre los cubanos que emigraron después de 1994, con un 76 % que se manifiesta contra cualquier intento de privarles del derecho de mantener contactos interfamiliares.
Se reveló además que el 58 % de los cubanos residentes en Estados Unidos apoya un restablecimiento de relaciones entre Cuba y el país del norte, y que un 57% de los entrevistados consideró que Washington debe permitir, sin restricciones, los viajes de estadounidenses a la Isla.
La comisión encargada de elaborar el informe la integraron los académicos Uva de Aragón y Juan Antonio Blanco, de la FIU; Jorge Duany, de la Universidad de Puerto Rico; Jorge Domínguez, de la Universidad de Harvard; Carmelo Mesa Lago, de la Universidad de Pittsburg, y Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva, de la Arquidiócesis de La Habana.
Todo indica que los ultraderechistas Rivera y Díaz-Balart, que aún siguen mintiendo en sus peroratas radiales por las emisoras anticubanas del exilio miamense, no se han enterado de los resultados de la encuesta realizada por el Departamento de Estudios Globales y Socioculturales de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y el Cuban Research Institute (CRI), que desmiente con cifras y datos, las mentirosas argumentaciones de estos dos “políticos” en su afán por regresar a las draconianas restricciones de viajes a Cuba, impuestas durante el gobierno de George W. Bush.
Mario Díaz-Balart, un descendiente directo de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista en 1959, sustentó su propuesta en una fantasiosa “opinión que refleja la del 90% de la comunidad cubano-americana”, aunque los resultados de la encuesta de FIU, y los más de 400 mil emigrados cubanos que visitaron la isla durante el 2010, contradigan sus afanosas falsedades.
Por su parte, y para no quedarse atrás en las diabólicas campañas que contra Cuba se fraguan en los cubiles de la Calle 8 y buscan resonancia en los estrados del Congreso norteamericano, el alucinante congresista David Rivera, presentó a principios de agosto, un proyecto legislativo que se conoce como HR 2774 y que pretende preservar el sentido original de la Ley de Ajuste Cubano -vigente desde 1966- que da a los cubanos privilegios migratorias en relación con nacionales de otros países sobre la presunción que son perseguidos políticos, pero impide a los emigrantes cubanos regresar a la isla de visita en un plazo no menor de cinco años, so pena que el Departamento de Seguridad Nacional no concederá –o retirará a quien lo posea-  el estatus de residente legal en Estados Unidos a quienes violen la normativa.
No hay dudas que estos señores odian al pueblo cubano y no pierden oportunidades para seguir soñando con ver izada nuevamente  la bandera de las barras y las estrellas en el Morro habanero. Esa es su misión anexionista y cruel, y por eso obvian el sentir de la emigración cubana, y se amparan en la tradicional y gastada “pataleta” del autoproclamado “exilio histórico y radical de Miami”, a quienes se les ha ido la vida esperando recuperar el poder que el pueblo cubano les arrebató el primero de enero de 1959.