domingo, 1 de junio de 2014

Salvador Sánchez Cerén, un presidente de pueblo


el autor, conversando con del presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén

por Miguel Fernández Martínez

   Ya El Salvador tiene un presidente de pueblo, un hombre salido de las entrañas de Quezaltepeque, tierra de indios pipiles; un maestro formado en una familia de artesanos, un comandante guerrillero que fusil en mano, luchó para su pequeño país tuviera una vida más justa.
   Salvador Sánchez Cerén, o el Profe, o el comandante Leonel, como muchos le dicen, llegó a la presidencia de El Salvador después de una ardua campaña electoral, donde tuve el placer de conocerle, de tratarle, de entrevistarle en más una oportunidad.
   Seguir la ruta de Salvador, junto a su compañero de fórmula presidencial Oscar Ortiz, visitando municipios, poblados, encontrándose con estudiantes y obreros, compartiendo con gente de pueblo, fue una de mis experiencias más importantes de los últimos años.
   Desde La Habana seguí el acto de investidura presidencial en los predios del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), de San Salvador, un lugar donde tuve la oportunidad de participar de la última Convención Nacional del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la fuerza política que llegó al poder en justa puja electoral.
   Me emocionó oírle recordar al poeta revolucionario Roque Dalton, al luchador comunista Shacfik Handal y a la combatiente guerrillera Mélida Amaya Montes, como referentes de un país que busca enrumbar su proa al desarrollo. Le escuché prometer ejercer una presidencia con honradez y transparencia y construir un país para todos los salvadoreños.
   Hoy me sentí feliz de haber estado al lado de Salvador Sánchez Cerén y Oscar Ortiz, porque una nueva luz anuncia que iluminará a ese Pulgarcito de América que sigue soñando por ser un mejor país.