lunes, 14 de julio de 2014

Miami tiene nueva revista y los exiliados anticastristas se retuercen el hígado


portada del primer número de La Nueva Réplica

Por Miguel Fernández Martínez

   Según me comentan algunos amigos desde Miami, el sábado último la controvertida ciudad del sur de la Florida amaneció entre la sorpresa y el asombro de la multicompleja comunidad cubanoamericana, al ver en los estanquillos de los principales restaurantes y gasolineras una “nueva” revista, que aparece para alegría de unos, y rabia y pataleta de otros.
   Según los editores de La Nueva Réplica, nombre con que sale al mercado la nueva revista, “está hecha para  tratar de  cubrir un vacío editorial y ser un foro que canalice la difusión de trabajos, experiencias y estudios de la vida en Cuba y Miami.
   “Dirigida a los lectores de Miami y de otras partes del mundo, La  Nueva Réplica es una  revista que  pretende potenciar una generación de conocimiento que impulse el debate  sobre la realidad cubana y de Estados Unidos”, aseguraron poco antes de 24 horas de salir al mercado.
   En la nota editorial que encabeza este primer número, Max Lesnik reafirma que “ya la revista Réplica está de nuevo en las calles de Miami. Ha resurgido de sus cenizas, cual Ave Fénix, como una alternativa única a una prensa doblegada y complaciente, que por temor o favor, hace silencio ante los poderosos intereses que a través de los años han coartado la libertad de expresión de los grandes sectores de la comunidad miamense, que con ser mayoritarios-y a pesar de ello-no tienen acceso a los medios de comunicación social que han estado bajo el férreo control de una extrema derecha soberbia, intolerante y anti-cubana”.
   El editorial recuerda que “La otra revista Réplica- la vieja Réplica-desapareció de la circulación a principios de la década de los años noventa del siglo pasado, sepultada bajo una ola de bombas terroristas que le dieron a Miami el merecido y nada honroso título de la capital del terrorismo en América. En aquellos tiempos en un solo año estallaron en Miami más de un centenar de letales artefactos explosivos bajo el silencio cómplice de esa misma extrema derecha que en lenguaje orwelliano dice ser “democrática” y defensora de la libertad de expresión”.

   En el equipo de redactores de esta nueva publicación destacan corresponsales en todos
los continentes entre los nombres  sobresalen Ricardo Alarcón, Ciro Biachi Ross, Jorge G. Barata, Reinaldo Taladrid, Luis Báez,  Roberto Solis, Nicolás Ríos, Salvador Capote,Nicolás P. Delgado, Andrés Gómez, Lázaro Fariñas,  Amy Woodman, Edgardo Menéndez, y el  Dr Juan Carlos Zamora.
   También La Nueva Réplica contará con corresponsales permanentes en algunos paises y ciudades entre los que destacan Edelberto López Blanch (Cuba), Salim Lamrani (Francia), José Pertierra (Washington), Vivian Lesnik (Los Ángeles), Aldo Cuadrado (Venezuela) y el Dr Raúl Alfonso (Miami).
   En el primer número de La Nueva Réplica se podrá leer un interesante trabajo que aborda  los fraudes al sistema de salud de Estados Unidos, especialmente en el Estado de La Florida, donde la ciudad de Miami encabeza la lista en la relación de los millones estafados, ganándose así el triste y nada honroso calificativo de “la capital del robo al Medicare”.

Memorias del terrorismo en Miami contra quienes piensan diferente
    En un artículo publicado en el sitio Cubadebate y firmado por el periodista cubano Hedelberto López Blanch, pudimos conocer que La Revista Réplica surgió a finales de la década de 1960 como contrapartida a la única publicación en español que circulaba en aquella época en Miami, (no existían medios importantes de radio, televisión o periódicos) dirigida por personal de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista y que se nombraba, increíblemente, Patria.
   Los batistianos, por medio de su diario, influenciaban en la mentalidad de todos los emigrados, sembrando la intolerancia y el terrorismo contra el pueblo cubano.
   El periodista cubano residente en Miami Max Lesnik funda el semanario Réplica que cuando ve la luz en sus entonces oficinas de la 3026 NW y 7 St., lo hace con ocho páginas tabloide, pocos anuncio y mala calidad de impresión. Pero sus artículos sirvieron para llenar el vacío informático y contrarrestar los planteamientos y filosofía de la ultraderecha batistiana.
   Dado el impacto positivo que tuvo dentro de la emigración, de tabloide se convierte en 1972 en una revista semanal con 48 páginas y con un formato y estilo parecidos a la revista cubana Bohemia.
   “Desde sus inicios no se aceptaron subvenciones extrañas y mucho menos de la CIA que por entonces entregaba dinero a periodistas, diarios y otras publicaciones”, afirma Lesnik.
   Debido a la confrontación desde sus páginas con la poderosa derecha cubanoamericana, apoyada por las diferentes administraciones estadounidenses, estos elementos comenzaron el boicot contra Réplica, sobre todo cuando en 1978 la publicación apoyó las conversaciones que se realizaron entre la comunidad emigrada y el gobierno de la Isla.
   La agresividad no se hizo esperar y “la semilla venenosa del fascismo fue tomando cuerpo en el alma del exilio”, puntualiza Max.
   El resultado fue varias bombas en las oficinas, intentos de asesinato contra su editor, amenazas y agresiones a los comerciantes que distribuían las revistas en los establecimientos, intimidaciones a los anunciantes.
   El cerco fue total y las entradas monetarias se fueron reduciendo a la mínima expresión mientras el gobierno federal “investigaba” los hechos pero nunca aparecieron los culpables.
   Las autoridades norteamericanas no podían permitirse que la última bomba estallara. Cuatro libras de C-4 habían sido colocadas en el local, y su fuerza expansiva haría volar toda la manzana e incluso una escuela que se encontraba frente a Réplica.
   El artefacto fue desactivado y con la intervención del FBI resultaron detenidos algunos elementos de la organización terrorista Omega 7, los que más tarde fueron liberados.
   En 1983 el jefe principal de Omega 7, Eduardo Arocena fue detenido y acusado de planear el intento de asesinato contra el embajador cubano en Naciones Unidas, Raúl Roa Kourí, de tráfico de drogas y de colocar más de 20 bombas en Nueva York y Miami
   En sus alegatos, antes de que fuera condenado a cadena perpetua, Arocena declaró que Pedro Remón, (el mismo que con Posada Carriles, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez Escobedo intentaran asesinar en Panamá al presidente cubano Fidel Castro), era el autor directo de los asesinatos del funcionario cubano en Naciones Unidas, Félix García y del cubano emigrado Eulalio José Negrín.
   Remón no se le acusó de asesinato y solo cumplió unos meses en prisión a pesar de que en 1986 el juez Robert L. Ward, del distrito federal de Manhattan lo condenó, junto con Andrés García y Eduardo Losada a 10 años de encarcelamiento. La sanción fue solo un engaño pues el magistrado Ward señaló en el juicio que admiraba las acciones de Omega 7 para sacar de la silla al gobernante cubano Fidel Castro.
   Las agresiones contra Réplica, ejecutadas por Omega 7, ocasionaron que la revista y sus otras publicaciones que ya sumaban cuatro, fueran reduciendo tirada y personal hasta que a fines de la década de 1990 dejaron de circular.
   En resumen, como indica su fundador y ex director, Max Lesnik, Réplica es otra víctima de las profusas acciones terroristas realizadas en Miami que durante más de 40 años han contado con el apoyo de las diferentes administraciones norteamericanas.

Con información tomada de El Duende (Radio Miami) y Cubadebate